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Los servicios ecosistémicos son todos los beneficios que los humanos obtenemos de los ecosistemas (Millennium Ecosystem Assessment 2015), entendiendo los ecosistemas como la unidad funcional básica de la naturaleza, donde interactúan los componentes bióticos (plantas, animales, microorganismos) y abióticos (energía, agua, suelos, nutrientes, atmósfera) Balvanera et al, 2009.

Esos beneficios pueden ser de dos tipos: directos e indirectos. Se consideran beneficios directos la producción de provisiones –agua y alimentos (servicios de aprovisionamiento) , o la regulación de ciclos como las inundaciones, degradación de los suelos, desecación y salinización, pestes y enfermedades (servicios de regulación). Los beneficios indirectos se relacionan con el funcionamiento de procesos del ecosistema que genera los servicios directos (servicios de apoyo), como el proceso de fotosíntesis y la formación y almacenamiento de materia orgánica; el ciclo de nutrientes; la creación y asimilación del suelo y la neutralización de desechos tóxicos. Los ecosistemas también ofrecen beneficios no materiales, como los valores estéticos, espirituales y culturales, o las oportunidades de recreación (servicios culturales). Existe, entonces, una amplia gama de servicios ecosistémicos, algunos de los cuales benefician a la gente directamente y otros de manera indirecta.

En nuestro contexto juntamos 602 hectáreas en protección de la RRNSCZ ubicadas en la zona de amortiguación del PNN Serranía de los Yariguies, formando una red privada de reservas, aprobadas como tal en la ley 99 de 1993 y reglamentadas mediante decreto 1996 de 1999. Tres de las reservas están oficialmente registradas en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP): El Páramo-La Floresta (Resolución 067 de 2014), La Montaña Mágica-El Poleo (Resolución 080 de 2015) y Traganubes (Resolución 083 de 2015), tres más se encuentran en proceso y las demás aspiran a vincularse en un futuro cercano.De estas 602 hectáreas 548 Ha están destinadas a la conservación y 54 Ha a las actividades productivas y de vivienda. De las áreas destinadas a la conservación hay un poco más de 200 Ha de suelos degradados los cuales son el principal foco de atención de los miembros de las reservas con miras a expandir las áreas restauradas, actividades que requieren una alta inversión de tiempo y recursos, razón por la cual se decidió aplicar a la presente convocatoria con fines de establecer las reservas como viviendas permanentes de sus miembros y así facilitar la vigilancia y los aportes a la recuperación de terrenos. De manera que surge la iniciativa de establecer sistemas productivos sostenibles y de común acuerdo se llegó a la conclusión de enfocar los esfuerzos hacia la producción y comercialización de miel de abejas y cultivos orgánicos menores. En las últimas décadas las abejas han venido siendo afectadas significativamente en su desarrollo y capacidad de reproducción por la proliferación de sistemas agrícolas que utilizan pesticidas de forma indiscriminada en varias de las etapas de su producción. Dichos compuestos químicos atacan sistemas claves de las abejas no sólo exterminándolas sino reduciendo los espacios adecuados para su reproducción. Es prioridad para la restauración y conservación de la naturaleza incentivar la producción de abejas en entornos protegidos que faciliten su desarrollo y conservación.

La apicultura además de ser una fuente de alimento y recursos económicos, impacta de manera directa en la conservación de ecosistemas y los servicios que estos proporcionan, además  implica el aprovechamiento de recursos forestales no maderables como el néctar de las flores y los abonos del bosque.  De igual manera la propuesta incluye protección y conservación de las abejas nativas o sin aguijón, establecer cultivos menores como huerta, flores, aromáticas y medicinales que aporten a la sostenibilidad de las reservas, recuperación de suelos y a su vez, a la creación de un ambiente propicio que genere un mayor estímulo a las abejas en buscar su alimento y en aumentar la actividad de polinización.

Entre los beneficiarios indirectos de la protección de los recursos naturales contamos con todos los habitantes de las ocho veredas aledañas a las reservas como son: La Cacica, Bellavista, Alto de las Águilas, Santa Rita, el Paramito, San Javier, Palo blanco, Piedra blanca principalmente por extensión de cobertura vegetal y el aumento de la productividad por una mayor polinización. El casco urbano de Zapatoca recibe beneficios indirectos relacionados con los múltiples servicios ecosistémicos que prestan las Reservas Naturales, especialmente relacionados con el agua, al estar presentes algunas de la Reservas en la microcuenca de la Quebrada El Ramo, donde están ubicadas las bocatomas de los acueductos de Zapatoca y Betulia.